Definiciones

Definiciones:

Sociedad: Agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida.

Refractaria: 1. adj. Dicho de una persona: Que rehúsa cumplir una promesa u obligación. 2. adj. Opuesto, rebelde a aceptar una idea, opinión o costumbre. 3. adj. Dicho de un material: Que resiste la acción del fuego sin alterarse.


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jueves, 25 de abril de 2019

Batallón Ciclista Erico Malatesta - 2da Parte

Queridos Camaradas;

Me encuentro en Madrid pronto a irme al País Vasko, hace unas horas estuve en el norte de la ciudad mas precisamente en La Moraleja. Debo decir que me pareció muy extraño al lugar en que la SCR me ha enviado hacer esta nota...y allí estaba frente a la puerta del pijo del nieto de Iturria. Cuando me abre la puerta de su casa comienza a vociferar que me largue de allí, que viva españa, que viva franco y que me lleve esta basura y me arroja un recorte de diario al tiempo que cierra la puerta. Sin pasar segundo comienzo a escuchar sirenas. Seguramente este personaje llamo a la guardia civil o algún madero. Pues bien desaparecí del lugar. Al llegar al hospedaje Los Tres Patitos,  note de que el diario contenía una nota al Batallón Ciclista Erico Malatesta. Así que si bien no logre el cometido tenemos esta nota que transcribo:   

El reparto, en una dependencia del Ministerio de la Guerra, de las ordenes que los muchachos del Batallón han de hacer llegar con toda urgencia a su destino (Fot. Yidea)

La guerra necesita de todas las energías, de todas las aptitudes. Justo es reconocer que, por parte del pueblo, tiene todas las colaboraciones. En estas horas nadie puede decir qué su trabajo, sea cual fuere su índole, puede permanecer ajeno a la contienda en que se decide el futuro de España. Hasta la profesión absolutamente más alejada de la influencia bélica presta hoy un servicio de guerra, pues aunque sea distraer las breves y bien ganadas horas de ocio de la retaguardia, representa. Una función trascendental y eficaz.

En estos últimos tiempos, los profanos del deporte, cuando veíamos a los muchachos enzarzados en rudas competiciones ciclistas, sonreíamos un poco irónicamente. Verdaderamente no entendíamos la utilidad práctica de esas carreras ciclistas de veinticuatro horas, ni aun la misma Vuelta a España. A estas alturas-pensábamos-, cuando existen la moto, y el automóvil, y la aviación, que devoran centenares de kilómetros con toda comodidad, ¿para qué sirve que un hombre demuestre que es capaz de correr treinta o cuarenta kilómetros pedaleando frenéticamente, para transportar con máxima fatiga no sólo su propio peso, sino, por añadidura, el de una máquina?

Mas he aquí que llega la guerra, y los aficionados a "la burra", los ciclistas espontáneos, toda esa muchachada que los domingos invadía las carreteras, convierte su afición y su entusiasmo deportivo en colaboración brillante, en servicio utilísimo para la guerra.

Un deportista entusiasta y gran aficionado al pedal, además de un ferviente militante de la C. N. T., el camarada Miguel Viribay, tuvo la excelente idea de fundar el Batallón Cicilista Enrique Malatesta.

Muchachos de todos los oficios, de todos los Sindicatos y partidos políticos acudieron a enrolarse. Lo que era deporte y entretenimiento se convirtió en servicio de gran utilidad. El Batallón Ciclista tiene hoy secciones destacadas en todos los departamentos oficiales y en los frentes.

Una de las secciones que realizan más intenso trabajo es la destinada al servicio del Estado Mayor del Ministerio de la Guerra.
José Iturria, responsable de esta sección, nos habla de la actuación de sus ciclistas.

-En nuestro Batallón-nos dice-todos son voluntarios. Y casi todos, madrileños natos, aficionados al pedal, procedentes del Velo-Club Portillo, corredores profesionales y amateurs de otras muchas Sociedades.

¿Qué trabajo realizan?

El reparto de órdenes del Estado Mayor en el interior de Madrid y en las avanzadillas. Los más importantes son los servicios de enlace. En todos los frentes hay ciclistas, y tenemos la satisfacción de saber que el Mando está satisfecho de nuestro trabajo.

¿Qué número de servicios se prestan diariamente en esta sección?

Aproximadamente, unos trescientos, entre el día y la noche, pues nuestro servicio es permanente. Todos los muchachos -es de justicia reconocerlo - rivalizan en cumplir sus misiones con la máxima prontitud. El espíritu de record que les animaba en la paz da sus frutos ahora. Hay ocasiones en que unas órdenes emanadas del Estado Mayor han llegado a la par a sus distintos destinatarios en muy pocos minutos, a pesar de haberse tenido que ir a los extremos de Madrid y aun a los frentes
más próximos.

¿Son frecuentes los accidentes?

Abundan más de lo que fuera necesario. Y casi siempre a causa de atropellos. En la guerra, como en la paz, el ciclista es la víctima del automóvil.

¿Hay corredores destacados en el Batallón?

Bastantes. Aquí tenemos a Andrés Costau, que fue elegido para la carrera de selección de los Juegos Populares de Barcelona, y que había hecho los cien kilómetro de la Vuelta al Escorial en dos horas y cuarenta y siete minutos. También están enrolados varios profesionales clasificados deportivamente en primera y segunda categoría, como Martín, Santos, Domingo, Ortiz y otros más.

¿Tendrán todos buenas máquinas?

Cada uno ha aportado la suya, dando pruebas de un gran desinterés, y hasta se ha dado el caso de que un muchacho, al que se le destrozó la bicicleta en un servicio, se ha costeado otra nueva de su bolsillo particular. Ahora se está gestionando la ayuda oficial en este aspecto, pues como el trabajo es muy intenso, son frecuentes los desperfectos y roturas de máquinas, y los muchachos atenidos a su sueldo de milicianos, no pueden costear las reparaciones.

Interrumpe el diálogo la llegada de un ordenanza que trae un voluminoso paquete de sobres con órdenes. Rápidamente se llena el despacho de ciclistas, pronto a recibirlas. El responsable las clasifica rápidamente las reparte. Inmediatamente salen todos, saltan sobre sus máquinas y se lanzan como flechas a la calle. Los bravos muchachos del pedal, orgullosos de su misión, corren como en la más vanidosa prueba deportiva, ansiosos de batir el record. Y el premio ahora no es la copa brillante ni la prima cuantiosa. Es algo más hondo y mas fecundo, la satisfacción interior de ser útiles a la causa del pueblo y de España.

Un grupo de corredores del Batallón Ciclista sale para repartir unos órdenes del Estado Mayor (Fot. Yidea)


Kommissione sulla memoria storica G. Bartali


lunes, 4 de marzo de 2019

Batallón Ciclista Erico Malatesta - 1ra Parte

Uno de los primeros ataques que sufrió la SCR ( no solo por los estadistas y capitalistas de siempre sino por esos llamados "compañeros" seres personalistas que se esconden en bibliotecas donde hacen sus curritos y coquetean con el marxismo. Cada tanto desde una esquina oscura asoman sus manitas temblorosas mostrando un librillo único que te iluminara con su mensaje proge-rojo ¡Ni que hablar cuando salen al sol! ah.... allí los veras aplaudiendo a quienes piden por más policía....) fue el relacionado con una supuesta falta de pasado, presente y futuro de la SCR.....No tardamos en demostrar lo contrario. Este es uno de los tantos millones de ejemplos que lo demuestran. 

Durante la Revolución Española, se formo el Batallón Ciclista Enrique Malatesta. Su nombre lo dice todo...¡Anarcociclistas desde gomin hasta la boina!. Nuestro Informe y homenaje a estos intrépidos y vanguardistas anarcociclistas consta de dos partes la primera es una nota extraída del Boletín "La Trinchera" del 20/6/1937. La segunda es una nota exclusiva que nuestro compañero Francesco Malatesta realizo a un nieto (también anarcociclista) de un integrate de este Batallón.

A continuación reproducimos la nota del Boletín "La Trinchera".


Notas de unos combatientes del Batallón Ciclista

Pertenecemos al Batallón Ciclista Enrique Malatesta y prestamos los servicios de enlace y otros relacionados con los mismos.

El titulo con el cual encabezamos estas líneas es para poner de manifiesto que la mayoría de los ciclistas pertenecientes a este Batallón éramos combatientes de las trincheras; de las cuales salimos trasladados al mismo, por ser de bastante utilidad nuestros servicios en dicho Batallón.

El grupo con destino en esta Brigada mixta lo componemos doce ciclistas entusiastas de este deporte. Trabajamos incansablemente, ayudados de manera eficacísima por nuestras inseparables compañeras las máquinas. Y digo nuestras porque cada cual ha tenido que aportar la suya para poder prestar este servicio a la causa, que como en todas las guerras modernas, es imprescindible,  ya que estos servicios llevan las órdenes de ataques, repliegues, contraseñas, señas de aviación, etc. y realizan toda clase de servicios de enlace.

Este Batallón se formó con el fin de conservar en todo lo posible a los servicios motorizados que son utilísimos para otros más necesarios y que nosotros con nuestra maquina no podemos realizas, como son los relevos de fuerzas, transporte de material, abastecimiento, etc., así como al mismo tiempo economizar el combustible, gastando lo menos posible, con el fin de que no falte para otros servicios más necesarios.

Compañera anarcociclista leyendo el ABC de Madrid. Foto: Archivo SCR.

Bien es cierto que nuestra máquina consume, por lo menos, nuestra carne y a veces nuestra paciencia. ¡Si vierais que bien se curan los catarros cuando tenemos un parte urgente y el sol pega de plano! ¡La impresión que recibimos cuando estamos acostados muy a gusto, descansando del trabajo diario, y sentimos el timbre de los partes, nos tiramos de la cama medio adormilados, nos sentamos en nuestro ya familiar asiento, el sillín, y nos damos cuenta de que llueve y el piso está encharcado! Entonces nos acordamos de los paraguas, aunque no sea más que para que no se moje la máquina, o nuestro “coco”. En este momento nos acordamos del parte que tiene que llegar a su destino, y nuestras piernas hacen presión sobre las bielas de la máquina, y éstas, en prueba de cariño, aumentan su velocidad, y el parte, claro está, se encuentra en dos minutos en su destino. Entonces emprendemos el regreso, aguantando el calor, la lluvia o el frío.

En nuestro cometido tenemos algunos curiosos. Vemos como en las carreteras y arroyos de las calles juegan, sin dar importancia al peligro los niños pequeños y algunos mayorcitos, sin importarles que expongan su vida. Igualmente algunos perritos, cuando llevamos prisa, se nos cruzan en nuestro camino,  y nosotros, con más paciencia que Gutiérrez, apretamos los frenos para no desplancharlos, y, claro está, damos con nuestros huesos en el suelo. Mientras nos levantamos vemos al gracioso perrito cómo corre con el rabo entre las piernas, sin duda para que no le tomemos la matrícula y le hagamos pagar las arrugas de nuestra bicicleta, que se ha quedado del golpe con más arrugas que Lerroux. Nosotros hemos declarado la guerra a los perros porque no saben las leyes de la circulación ni tienen quien se las enseñe. No obstante, seguiremos con nuestro buen humor y satisfechos con nuestro servicio prestado a la causa, a la cual no abandonaremos hasta su fin.

Suena otra vez el timbre. Estamos preparados. Son las consignas. Cada cual con su máquina toma una dirección, sin duda la del triunfo.

¡Salud!
Ciclistas de servicio en la Brigada.  


Kommissione sulla memoria storica G. Bartali

Link 2 parte http://refractarix.blogspot.com/2019/04/batallon-ciclista-erico-malatesta-2da.html