Definiciones

Definiciones:

Sociedad: Agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida.

Refractaria: 1. adj. Dicho de una persona: Que rehúsa cumplir una promesa u obligación. 2. adj. Opuesto, rebelde a aceptar una idea, opinión o costumbre. 3. adj. Dicho de un material: Que resiste la acción del fuego sin alterarse.


Mostrando entradas con la etiqueta Kommissione sulla memoria storica G. Bartali. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kommissione sulla memoria storica G. Bartali. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de abril de 2019

Luigi Masetti "Anarchico delle due ruote"

Luigi Masetti (Trecenta, 18 de diciembre de 1864 - 22 de mayo de 1940) fue un anarcociclista y escritor y fotógrafo de origen italiano. Se lo considera el padre del cicloturismo, siendo pionero de esta actividad y autor de grandes viajes y reportajes. Por sus simpatías ideales, fue llamado el "anarquista de dos ruedas", según la definición de Eugenio Torelli Viollier, director y fundador de Corriere della Sera.

Luigi
Desde  Trecenta se trasladó a los veinte años a la Polesine. Más tarde emigró a Milán y luego a Suiza. Fueron los textos de Reclus quienes despertaron sus sentimientos anarquistas y sus ansias de viajar.

Los Viajes

Su primer viaje en dos ruedas se realizó en 1892: con una bicicleta comprada con esmero, salió de Milán y viajó 3500 km a lo largo de una ruta europea.

Milán - Chicago - Milán

En 1893, el Corriere della Sera aceptó la propuesta de patrocinar un viaje transoceánico en bicicleta, desde Milán hasta la Exposición Mundial Colombiana, la Gran Exposición Universal que se celebró en Chicago, en lo que el Corriere definió como el "más viajado": un largo viaje de Cerca de 7.000 km que lo llevaron a Estados Unidos a través de Suiza, Alemania, Francia e Inglaterra. Según los acuerdos alcanzados con Viollier, Masetti enviaba regularmente a sus patrocinadores las cartas que contenían el informe de su viaje, que se publicaron en el periódico en la edición del lunes.

Desde los Alpes a las pirámides.

Otra de sus hazañas se remonta a 1897, a lo largo de la ruta que siguió la campaña egipcia de Napoleón: desde Milán, llegó a territorio egipcio hasta la pirámide de Keops, para regresar al punto de partida vía Medio Oriente.

Siguen los viajes

Con su bicicleta recorrió 5.000 kilómetros a través de Italia, a Grecia, para luego llegar a Austria a través de los Balcanes. Desde allí se dirigió al Mont Blanc, desde donde partió nuevamente hacia la Selva Negra.

El gran viaje

El 1 de mayo de 1900 partió para un largo viaje de 18.000 km: el 18 de mayo llegó a Ceuta, en Marruecos; de África se fue a Noruega, hasta el Cabo Norte, donde llegó el 14 de agosto de 1900. Continuó a Rusia, donde se encontró con Tolstoi luego cruzó Turquía hacia Constantinopla.

La Autogestión

Una de las maneras que encontró Luigi para sustentar sus viajes fue la impresión de postales, las cuales sus fotos eran sacadas por él mismo. Para muchas ciudades y lugares de interes, estas postales fueron las primeras en representarlas. Hoy día son documentos históricos y de colección codiciados por muchos coleccionistas.







Un Encuentro

El mejor momento de mi vida fue un lunes por la mañana a mediados de octubre de 1904. Una neblina se levantó de las zanjas y se reunió en pequeñas nubes que permanecían suspendidas en los campos donde los granjeros estaban ocupados arando. 
Acababa de pasar el Pase, en dirección al instituto Menegatti, donde un ciclista se me unió. Me miró y sonrió. Luego se inclinó sobre los manillares y empujó los pedales, lanzándose hacia adelante. ¡Fue una clara invitación a la persecución!.

Bajé la cabeza, agarré el manubrio y dejé caer toda la fuerza de mi corta edad en la pedalera. Pasé al extraño. Me di la vuelta un momento, sin perder el ritmo del paseo. El desconocido ciclista sonrió.

Se me unió nuevamente por unos metros. La capa revoloteaba sobre sus hombros. Noté en el manillar un maletín arreglado con una correa. Luego se separó y tomo a ventaja. Insistí. Me uní a él y lo pasé en Borsea. Continuamos a paso rápido hasta la carretera estatal de Rovigo. Casi simultáneamente disminuimos la velocidad y seguimos emparejados. El ciclista sonrió.

"¿Cómo te llamas, muchacho?", Preguntó.
"Lauro ... Bordin Lauro ...", respondí respirando con una respiración que nunca había conocido.

El ciclista, un hombre pequeño y delgado, llevaba gafas pequeñas que descansaban en la punta de su nariz. Tenía el pelo rubio y una capa fangosa.

Y tu ¿Quién eres? ", Le pregunté.  Nunca lo había visto en nuestras calles.

"Masetti ... soy Masetti Luigi", dijo el hombrecito. Yo sin palabras. Tuve uno de los ciclistas más admirados y famosos a mi lado. Fue él quien ganó carreras en carreras y recorrió el mundo en bicicleta. Había algunos libros sobre él y todos los periódicos habían escrito al respecto. Mi tío no lo habría creído. Ni siquiera mis amigos y camaradas. No le quité los ojos de encima, incrédulo de tener a mi lado el campeón del mítico viaje Milán-Chicago-Milán de 1893. O al ciclista de Milán - Pirámides - Milán, Milán - Moscú - Milán ...

"Eres un buen pedalero", me dijo. Y tal vez se imaginó que la ruta Selva - Rovigo - Selva, que cubría todos los días, preparaba mis músculos, mi corazón y mis pulmones para un futuro de ciclismo.

"No tanto como usted, señor", debo haber contestado. Cuando llegué a Porta Po, me indicó que parara. Nos acercamos a la carretera y el gran Luigi Masetti de Trecenta desató el maletín asegurado al manillar. La abrió. Había medias, un sueter, una toalla sucia, un par de cuadernos, dos manzanas y una bolsa similar a la de mi tío, donde había un cepillo de afeitar y una navaja de afeitar.

"Esto es para ti", dijo, entregándome una fotografía.
Era una postal que lo representaba andando en bicicleta, vestido como un mosquetero. Sombrero con plumas y capa ancha. Sonriendo. 
Luigi Masetti

"Gracias, señor Masetti ...", le dije, poniendo la fotografía en el bolsillo de la chaqueta después de haberla apuntado como si fuera la santa de la Virgen.

"Intenta no perder el paso que tienes. Podrías llegar a ser un buen velocista ... "dijo, mirando fijamente el manubrio." Vamos, de lo contrario llegarás tarde a la escuela ... " Volvimos a la silla y entramos juntos en Rovigo
.

"Buena suerte, Lauro," me dijo, desviándose repentinamente en una pequeña calle que conducía a la plaza del mercado.
Lauro Ladren (Crespino, 7 de julio de 1890 – Milán, 19 de mayo de 1963) fue un ciclista italiano que fue profesional entre 1910 y 1924. Buen velocista, destacó en las carreras en linea, ganando el Giro de Lombardía de 1914 y tres etapas del Giro de Italia.
El Retiro
En 1901, unos meses después de la última aventura, la revista del Italian Touring Club le dedicó un retrato entusiasta, para la pluma de Ottone Brentari. Inmediatamente después, sin embargo, su parábola comenzó a terminar: la celebridad de Masetti, el "anarquista de dos ruedas", se eclipsó en los primeros años del siglo XX y se perdieron rastros de él. Sobre su destino, solo se pueden hacer hipótesis, una de las cuales dice que partio de este mundo en junio de 1940 en la ciudad de Milan.

El Legado

Hoy, Luigi Masetti es el inspirador de todos los/as anarcocilistas y sobre todo aquellos/as que se dedican al ludico pedaleo del cicloturismo y mientras sus revoluciones cubren los caminos del mundo en Roma  se encuentra la ciclofficina que lleva su nombre y bien dispuesta está en ayudar a todos los cicloviajeros.



Kommissione sulla memoria storica G. Bartali

Batallón Ciclista Erico Malatesta - 2da Parte

Queridos Camaradas;

Me encuentro en Madrid pronto a irme al País Vasko, hace unas horas estuve en el norte de la ciudad mas precisamente en La Moraleja. Debo decir que me pareció muy extraño al lugar en que la SCR me ha enviado hacer esta nota...y allí estaba frente a la puerta del pijo del nieto de Iturria. Cuando me abre la puerta de su casa comienza a vociferar que me largue de allí, que viva españa, que viva franco y que me lleve esta basura y me arroja un recorte de diario al tiempo que cierra la puerta. Sin pasar segundo comienzo a escuchar sirenas. Seguramente este personaje llamo a la guardia civil o algún madero. Pues bien desaparecí del lugar. Al llegar al hospedaje Los Tres Patitos,  note de que el diario contenía una nota al Batallón Ciclista Erico Malatesta. Así que si bien no logre el cometido tenemos esta nota que transcribo:   

El reparto, en una dependencia del Ministerio de la Guerra, de las ordenes que los muchachos del Batallón han de hacer llegar con toda urgencia a su destino (Fot. Yidea)

La guerra necesita de todas las energías, de todas las aptitudes. Justo es reconocer que, por parte del pueblo, tiene todas las colaboraciones. En estas horas nadie puede decir qué su trabajo, sea cual fuere su índole, puede permanecer ajeno a la contienda en que se decide el futuro de España. Hasta la profesión absolutamente más alejada de la influencia bélica presta hoy un servicio de guerra, pues aunque sea distraer las breves y bien ganadas horas de ocio de la retaguardia, representa. Una función trascendental y eficaz.

En estos últimos tiempos, los profanos del deporte, cuando veíamos a los muchachos enzarzados en rudas competiciones ciclistas, sonreíamos un poco irónicamente. Verdaderamente no entendíamos la utilidad práctica de esas carreras ciclistas de veinticuatro horas, ni aun la misma Vuelta a España. A estas alturas-pensábamos-, cuando existen la moto, y el automóvil, y la aviación, que devoran centenares de kilómetros con toda comodidad, ¿para qué sirve que un hombre demuestre que es capaz de correr treinta o cuarenta kilómetros pedaleando frenéticamente, para transportar con máxima fatiga no sólo su propio peso, sino, por añadidura, el de una máquina?

Mas he aquí que llega la guerra, y los aficionados a "la burra", los ciclistas espontáneos, toda esa muchachada que los domingos invadía las carreteras, convierte su afición y su entusiasmo deportivo en colaboración brillante, en servicio utilísimo para la guerra.

Un deportista entusiasta y gran aficionado al pedal, además de un ferviente militante de la C. N. T., el camarada Miguel Viribay, tuvo la excelente idea de fundar el Batallón Cicilista Enrique Malatesta.

Muchachos de todos los oficios, de todos los Sindicatos y partidos políticos acudieron a enrolarse. Lo que era deporte y entretenimiento se convirtió en servicio de gran utilidad. El Batallón Ciclista tiene hoy secciones destacadas en todos los departamentos oficiales y en los frentes.

Una de las secciones que realizan más intenso trabajo es la destinada al servicio del Estado Mayor del Ministerio de la Guerra.
José Iturria, responsable de esta sección, nos habla de la actuación de sus ciclistas.

-En nuestro Batallón-nos dice-todos son voluntarios. Y casi todos, madrileños natos, aficionados al pedal, procedentes del Velo-Club Portillo, corredores profesionales y amateurs de otras muchas Sociedades.

¿Qué trabajo realizan?

El reparto de órdenes del Estado Mayor en el interior de Madrid y en las avanzadillas. Los más importantes son los servicios de enlace. En todos los frentes hay ciclistas, y tenemos la satisfacción de saber que el Mando está satisfecho de nuestro trabajo.

¿Qué número de servicios se prestan diariamente en esta sección?

Aproximadamente, unos trescientos, entre el día y la noche, pues nuestro servicio es permanente. Todos los muchachos -es de justicia reconocerlo - rivalizan en cumplir sus misiones con la máxima prontitud. El espíritu de record que les animaba en la paz da sus frutos ahora. Hay ocasiones en que unas órdenes emanadas del Estado Mayor han llegado a la par a sus distintos destinatarios en muy pocos minutos, a pesar de haberse tenido que ir a los extremos de Madrid y aun a los frentes
más próximos.

¿Son frecuentes los accidentes?

Abundan más de lo que fuera necesario. Y casi siempre a causa de atropellos. En la guerra, como en la paz, el ciclista es la víctima del automóvil.

¿Hay corredores destacados en el Batallón?

Bastantes. Aquí tenemos a Andrés Costau, que fue elegido para la carrera de selección de los Juegos Populares de Barcelona, y que había hecho los cien kilómetro de la Vuelta al Escorial en dos horas y cuarenta y siete minutos. También están enrolados varios profesionales clasificados deportivamente en primera y segunda categoría, como Martín, Santos, Domingo, Ortiz y otros más.

¿Tendrán todos buenas máquinas?

Cada uno ha aportado la suya, dando pruebas de un gran desinterés, y hasta se ha dado el caso de que un muchacho, al que se le destrozó la bicicleta en un servicio, se ha costeado otra nueva de su bolsillo particular. Ahora se está gestionando la ayuda oficial en este aspecto, pues como el trabajo es muy intenso, son frecuentes los desperfectos y roturas de máquinas, y los muchachos atenidos a su sueldo de milicianos, no pueden costear las reparaciones.

Interrumpe el diálogo la llegada de un ordenanza que trae un voluminoso paquete de sobres con órdenes. Rápidamente se llena el despacho de ciclistas, pronto a recibirlas. El responsable las clasifica rápidamente las reparte. Inmediatamente salen todos, saltan sobre sus máquinas y se lanzan como flechas a la calle. Los bravos muchachos del pedal, orgullosos de su misión, corren como en la más vanidosa prueba deportiva, ansiosos de batir el record. Y el premio ahora no es la copa brillante ni la prima cuantiosa. Es algo más hondo y mas fecundo, la satisfacción interior de ser útiles a la causa del pueblo y de España.

Un grupo de corredores del Batallón Ciclista sale para repartir unos órdenes del Estado Mayor (Fot. Yidea)


Kommissione sulla memoria storica G. Bartali


lunes, 4 de marzo de 2019

Batallón Ciclista Erico Malatesta - 1ra Parte

Uno de los primeros ataques que sufrió la SCR ( no solo por los estadistas y capitalistas de siempre sino por esos llamados "compañeros" seres personalistas que se esconden en bibliotecas donde hacen sus curritos y coquetean con el marxismo. Cada tanto desde una esquina oscura asoman sus manitas temblorosas mostrando un librillo único que te iluminara con su mensaje proge-rojo ¡Ni que hablar cuando salen al sol! ah.... allí los veras aplaudiendo a quienes piden por más policía....) fue el relacionado con una supuesta falta de pasado, presente y futuro de la SCR.....No tardamos en demostrar lo contrario. Este es uno de los tantos millones de ejemplos que lo demuestran. 

Durante la Revolución Española, se formo el Batallón Ciclista Enrique Malatesta. Su nombre lo dice todo...¡Anarcociclistas desde gomin hasta la boina!. Nuestro Informe y homenaje a estos intrépidos y vanguardistas anarcociclistas consta de dos partes la primera es una nota extraída del Boletín "La Trinchera" del 20/6/1937. La segunda es una nota exclusiva que nuestro compañero Francesco Malatesta realizo a un nieto (también anarcociclista) de un integrate de este Batallón.

A continuación reproducimos la nota del Boletín "La Trinchera".


Notas de unos combatientes del Batallón Ciclista

Pertenecemos al Batallón Ciclista Enrique Malatesta y prestamos los servicios de enlace y otros relacionados con los mismos.

El titulo con el cual encabezamos estas líneas es para poner de manifiesto que la mayoría de los ciclistas pertenecientes a este Batallón éramos combatientes de las trincheras; de las cuales salimos trasladados al mismo, por ser de bastante utilidad nuestros servicios en dicho Batallón.

El grupo con destino en esta Brigada mixta lo componemos doce ciclistas entusiastas de este deporte. Trabajamos incansablemente, ayudados de manera eficacísima por nuestras inseparables compañeras las máquinas. Y digo nuestras porque cada cual ha tenido que aportar la suya para poder prestar este servicio a la causa, que como en todas las guerras modernas, es imprescindible,  ya que estos servicios llevan las órdenes de ataques, repliegues, contraseñas, señas de aviación, etc. y realizan toda clase de servicios de enlace.

Este Batallón se formó con el fin de conservar en todo lo posible a los servicios motorizados que son utilísimos para otros más necesarios y que nosotros con nuestra maquina no podemos realizas, como son los relevos de fuerzas, transporte de material, abastecimiento, etc., así como al mismo tiempo economizar el combustible, gastando lo menos posible, con el fin de que no falte para otros servicios más necesarios.

Compañera anarcociclista leyendo el ABC de Madrid. Foto: Archivo SCR.

Bien es cierto que nuestra máquina consume, por lo menos, nuestra carne y a veces nuestra paciencia. ¡Si vierais que bien se curan los catarros cuando tenemos un parte urgente y el sol pega de plano! ¡La impresión que recibimos cuando estamos acostados muy a gusto, descansando del trabajo diario, y sentimos el timbre de los partes, nos tiramos de la cama medio adormilados, nos sentamos en nuestro ya familiar asiento, el sillín, y nos damos cuenta de que llueve y el piso está encharcado! Entonces nos acordamos de los paraguas, aunque no sea más que para que no se moje la máquina, o nuestro “coco”. En este momento nos acordamos del parte que tiene que llegar a su destino, y nuestras piernas hacen presión sobre las bielas de la máquina, y éstas, en prueba de cariño, aumentan su velocidad, y el parte, claro está, se encuentra en dos minutos en su destino. Entonces emprendemos el regreso, aguantando el calor, la lluvia o el frío.

En nuestro cometido tenemos algunos curiosos. Vemos como en las carreteras y arroyos de las calles juegan, sin dar importancia al peligro los niños pequeños y algunos mayorcitos, sin importarles que expongan su vida. Igualmente algunos perritos, cuando llevamos prisa, se nos cruzan en nuestro camino,  y nosotros, con más paciencia que Gutiérrez, apretamos los frenos para no desplancharlos, y, claro está, damos con nuestros huesos en el suelo. Mientras nos levantamos vemos al gracioso perrito cómo corre con el rabo entre las piernas, sin duda para que no le tomemos la matrícula y le hagamos pagar las arrugas de nuestra bicicleta, que se ha quedado del golpe con más arrugas que Lerroux. Nosotros hemos declarado la guerra a los perros porque no saben las leyes de la circulación ni tienen quien se las enseñe. No obstante, seguiremos con nuestro buen humor y satisfechos con nuestro servicio prestado a la causa, a la cual no abandonaremos hasta su fin.

Suena otra vez el timbre. Estamos preparados. Son las consignas. Cada cual con su máquina toma una dirección, sin duda la del triunfo.

¡Salud!
Ciclistas de servicio en la Brigada.  


Kommissione sulla memoria storica G. Bartali

Link 2 parte http://refractarix.blogspot.com/2019/04/batallon-ciclista-erico-malatesta-2da.html 

martes, 26 de diciembre de 2017

A Virginia Bolten a 141 años de su nacimiento ¡salud!

A 141 años del nacimiento de Virginia Bolten ¡Salud!
Virginia Bolten

Virginia Bolten nació en San Luis un 26 de Diciembre de 1872. Su padre fue Enrique (o Federico) Bolten, un alemán procedente de Chile que comerciaba por los campos de las provincias andinas. Su
madre fue Dominga Sánchez, hija de un estanciero de San Luis, alejada de su familia a partir de su unión con Bolten. Tuvo tres hermanos, Dominga, Manuel y Enrique. Del padre se decía que había tenido “ideas avanzadas” y que había abandonado Alemania en 1850 a causa de la represión posterior a la revolución de 1848. Sus padres se separaron cuando ella era chica y no se sabe cómo llegaron a Rosario ella y sus hermanos donde comenzaron a trabajar. Virginia se convirtió en Rosario, donde vivió quince años, en un símbolo de la lucha social y el feminismo. En 1900 fue detenida nuevamente junto a Teresa Marchisio por distribuir propaganda anarquista a las puertas de las fábricas. El Rosario de la época, llamado “la Barcelona argentina” por su efervescencia anarquista, era un gran polo industrial con centros fabriles suburbanos y barrios obreros donde la carencia, la explotación y la insalubridad eran el cuadro general. Virginia, empleada desde su adolescencia como aparadora de calzado en una de esas fábricas de donde es echada por agitadora, vivía en aquel ambiente del Barrio Refinería del cual surgiría la mayor resistencia obrera del país. Hacia el 900 se encuentra militando en la famosa Refinería Argentina del Azúcar, al noroeste de Rosario,
donde se iniciará la gran huelga de trabajadores de 1901.

Fue conocida entonces como la “Luisa Michel rosarina”, tal como lo atestigua Bialet-Massé, debido a la fogosidad de su arenga. A principios de 1901 dirigió la Comisión Femenina de Huelga que se creó en ocasión de la lucha iniciada por obreros de la Refinería y seguida por los de Luz y Fuerza, Obras Sanitarias de la Nación y Compañía de Aguas Corrientes. Estas huelgas se mantuvieron hasta 1905 y fueron apoyadas, en defensa de los trabajadores que reclamaban reducción horaria y aumento salarial, por el dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez, de ideología anarquista y también por Lisandro de la Torre y otros notables socialistas. En 1901 se formó el comité obrero para la coordinación de la huelga organizado por nacionalidades y en “solidaridad al Congreso Obrero y Socialista de París” que quedó constituido en la calle Rioja de Rosario, en el café La Bastilla. Como asidua parroquiana se la podía hallar a Bolten interactuando con esa dirigencia en este café.

Pero Virginia Bolten ya había desafiado a la sociedad con su participación en la publicación, de 1896 a 1897, del periódico anarcofeminista La Voz de la Mujer "que aparece cuando puede :)", y de modo semiclandestino entre Rosario y Buenos Aires y se financiaba a través de suscripciones de compañeros. El principal objetivo de La Voz de la Mujer fue la concientización sobre el sometimiento de la mujer, su explotación por parte de la familia y de la patronal, ya que sus sueldos eran más bajos que los de los hombres. Su lema era “Ni Dios, ni Patrón, ni Marido”. Bolten nunca firmó ningún artículo en este periódico aunque se reconoce su discurso bajo el uso de seudónimos. Aparecieron nueve números de la publicación, el último el 1º de febrero de 1897. Les costaba mucho sacarlo, aparentemente estas anarcofeministas no tuvieron toda la financiación que necesitaban y por ello tuvo corta vida, un hecho por otra parte común a las múltiples revistas obreras, no limitado a las publicaciones feministas. Los originales de La Voz de la Mujer fueron recuperados por Max Nettlau, quien los donó al Instituto de Historia Social de Amsterdam, donde se encuentran, aunque el número seis se haya perdido. En 1899, formando el grupo “Las Proletarias” de Rosario con Teresa Marchisio y María Calvia relanzan La Voz. La línea ideológica de La Voz de la Mujer seguía el anarcocomunismo, los predicamentos de Luisa Michel y el anarcofeminismo de Emma Goldman, lo cual significó un auténtico pensamiento de vanguardia para la región del Plata, no aceptado fácilmente por los compañeros ni por las mismas obreras muy apegadas en aquel tiempo a los sentimientos de familia y maternidad. En este sentido, Bolten fue un faro solitario que se adelantó en varias décadas a su época,
planteando la problemática de género desde fundamentos teóricos y éticos que serían abordados más ampliamente con posterioridad.
La Voz de la Mujer
La Protesta Humana sigue su trayectoria durante 1900 e indica que Virginia Bolten fue oradora en la inauguración de La Casa del Pueblo, centro anarquista de Rosario, como representante del periódico La Voz y que habló entonces de la necesidad de unión para conquistar los derechos de las mujeres. El 26 de Enero el mismo periódico informó que Virginia, en representación del diario socialista El Heraldo, ha tenido una “controversia pública” en La Casa del Pueblo con el director del diario La República por haber éste difamado a los anarquistas. El 24 de octubre de 1901 fue oradora en el acto contra el asesinato del austríaco Cosme Budislavich, primer mártir obrero durante las huelgas iniciadas en Refinería. En marzo de 1902 el diario La Protesta Humana se refi rió a Virginia Bolten auspiciándole éxitos en la gira que emprendió por los pueblos del interior para hacer propaganda libertaria. Ese año encabezó la marcha del 1º de Mayo en Rosario, en la que también participó el dramaturgo Florencio Sánchez y dio varias conferencias en Zárate. En 1903 desarrolló una agenda vertiginosa. Para la conmemoración del 1º de Mayo, residió en Montevideo donde fue oradora y a su vez, poco después, hizo en San Nicolás (provincia de Buenos Aires), un mitin en el que habló sobre la condición femenina. El 8 de agosto de 1903 dio en Zárate la conferencia “Violencia justificada”. El 9 de agosto dictó en La Plata una conferencia sobre el rol de la mujer. Luego otras tres conferencias feministas en Zárate y el 17 de agosto se presentó en Villa Constitución. Viajó entonces a Santa Fe donde se presentó el 22 y 23 de Agosto; de allí siguió su gira por Rafaela, Rosario y Buenos Aires.

Virginia (Parada) y Compañeras
En Buenos Aires asistió el 31 de Agosto a la fiesta de aniversario del Sindicato de Portuarios, realizada en el Teatro San Martín. En 1904 apareció en Buenos Aires actuando con la FORA en el conflicto del Mercado de Frutos, liderando un Comité de Huelga Femenino. Este año sufrió problemas de salud ya que el grupo filodramático “Germinal”, del que también participaba, solicitó ayuda a los compañeros para asistirla. En 1905 la encontramos en Tandil hablando en un teatro. Allí entró la policía para impedir su conferencia, pero al no lograr hacerla callar y levantándose la audiencia indignada por la intromisión, un escribiente policial disparó tiros contra la platea. Hubo varios heridos entre los asistentes, muchos de ellos ni siquiera obreros, ya que la llegada de Bolten producía curiosidad entre los vecinos de esas localidades, que se movilizaban para escucharla. En ese año colaboró con el periódico anarquista comunista El Combate de Montevideo. En 1906 junto a Juana Rouco y demás compañeras creó el Centro Femenino Anarquista en Buenos Aires que tendrá protagonismo central en la Huelga de Inquilinos de 1907, lucha por la cual muchas de ellas serán deportadas aplicándosele la Ley de Residencia. Virginia Bolten fue una líder sobresaliente de la primera generación de anarquistas que tenía como eje ideológico el anarcocomunismo en el orden de la economía y el gremialismo en la estrategia política. A ello el grupo “La Voz de la Mujer” (un colectivo de mujeres que sobrepasa en tiempo a la publicación de La Voz), privilegió al anarcofeminismo como objetivo primordial. Estas mujeres hicieron de la militancia una verdadera religión y del anarcofeminismo una vanguardia teórica con respecto al género que sería atendida por el pensamiento académico hacia el final del siglo xx.

Bolten desarrolló su militancia en Rosario, Buenos Aires y Montevideo. En el Uruguay comenzó a actuar a partir de 1903 en viajes en los que supuestamente se reunía con su compañero deportado Manuel Manrique, quien, para algunos, ya residía allí desde 1902, estrenando la nueva Ley de Residencia que permitía a la Argentina la expulsión de extranjeros. En este período que va de 1902 a 1907 Virginia vivió alternativamente entre la Argentina y Uruguay. Entró y salió clandestinamente del país varias veces, apareció en pueblos del interior de Argentina, dio conferencias y participó en actos en uno y otro lado del Plata.

Ese itinerario es difícil de reconstruir pero muestra la marca de la militancia anarquista de la primera década del 1900 bajo la fuerte represión del gobierno argentino, la mayor liberalidad uruguaya bajo la presidencia de Batlle y Ordoñez (1903-1907) y la furibunda resistencia ácrata junto a los obreros en las grandes huelgas del período. Lo interesante respecto de Bolten es que desarrolló esta actividad extenuante siendo para entonces madre de por lo menos cinco hijos.

Aunque algunos investigadores creen que Bolten fue deportada en 1905, está probado que es a partir de 1907 que fija su residencia en el Uruguay. Con el grupo formado con Juana Rouco y María Collazo, también deportadas de Buenos Aires después de la Huelga de Inquilinos, editan en Montevideo la revista quincenal La Nueva Senda en 1909. Ese mismo año Bolten participó en Montevideo de la manifestación del 1º de mayo como disertante y fue oradora en el acto de repudio al fusilamiento en Montjuich del pedagogo libertario catalán Francisco Ferrer y Guardia realizado el 13 de octubre. Apoyó además a la anticlerical asociación feminista uruguaya “Emancipación”.

Afianzada ya en el país oriental, adhirió al comienzo de la tendencia dentro del anarquismo que apoyó al Partido Coloradocomo vanguardia contestataria para la segunda presidencia de Battle (1911-1915). Fue lo que se llamó “anarcobatllismo", que consistió en una alianza nacida de la simpatía del presidente Batlle por el movimiento anarquista y el apoyo de éstos a los proyectos de nacionalización del capital extranjero y transformación del Estado en laico. Entre los anarquistas deportados de la Argentina se produjo este fenómeno de adhesión a la política battlista; entre ellos están E. Clerici, F. Berri, Troitiño, Zamboni (ex redactor de La Protesta) y Virginia Bolten, que son duramente criticados
desde La Protesta de Buenos Aires dirigida entonces por Teodoro Antillí, quien los identifi có como “la desviación uruguaya”.

Este acercamiento de Virginia al batllismo no fue perdonado por algunos sectores y de hecho el periódico El Socialista la calificó de traidora a la causa obrera. El último accionar público de Bolten en Montevideo en las filas del anarquismo se registra en 1923 participando en la actividad del popular y prestigioso Centro Internacional de Estudios Sociales, cuna de la intelectualidad ácrata montevideana. A fines de los años veinte hay evidencias de que adhirió a la agrupación anticapitalista “Principismo Battlista Avanzar” creada en 1929 por el político Julio César Grauert. La casa de los Manrique-Bolten funcionó entonces como comité.

En los años posteriores, esta mujer excepcional parece haber llevado una vida más tranquila dedicada a su familia y también a su barrio. Aunque no se viera documentado hay versiones que aseguran que Manuel Manrique y Virginia contrajeron matrimonio. Tuvieron ocho hijos, todos adornados de legítimos nombres ácratas: Zulema; Liber Urano (1898), Themis, Hume Mayo (1904), Acracia, Helios (1908), Hildara y Esmirna Olga (1915). La primera vivienda que tuvieron en Montevideo estaba en el Cerrito de la Victoria, en la llamada “Curva de la (calle) Industria”, sobre la calle Pablo Pérez. Allí Manrique era muy popular, se le llamaba “Alcalde” del barrio por su involucramiento en las necesidades vecinales. Se dedicaba a pintar cuadros y a la apicultura. Cuidaban de una huerta y de las gallinas.

La segunda casa a la que se mudaron estaba en el barrio, Jardines de la Manga. A Virginia siempre le gustó cultivar rosas. Manrique falleció en 1954. Virginia el 23 de julio de 1969; vivió noventa y seis años. Hay descendientes suyos en el Uruguay que curiosamente desconocían el pasado de lucha de “los abuelos”,como se los llamó en el barrio. Virginia Bolten jamás hablaba de su origen, ni de sus años de juventud, ni de su militancia aguerrida, seguramente por razones de seguridad, pero poniendo también de manifiesto la fortaleza y hermetismo de su carácter*.

*Del Libro libertarias de América del Sur de la A a la Z., de Cristina Guzzo

http://www.fondation-besnard.org/IMG/pdf/Libertarias_en_America_del_sur.pdf

XXX

Si bien no es la edición original "La voz de la mujer". Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 1997. contiene lo importante: los números de La Voz de La Mujer:

https://patagonialibertaria.files.wordpress.com/2014/10/voz-mujer-lineas-corte-sangria.pdf

Película "Ni dios, Ni Patrón, Ni Marido" traída a ustedes por la Komisión de Kino y Artes Dramáticas:



Kommissione sulla memoria storica G. Bartali
Komisión de Kino y Artes Dramáticas 

sábado, 2 de septiembre de 2017

Expulsión de Bakunin de la Primer Internacional




Un 2 de septiembre de 1872 se celebró el Congreso de La Haya, donde asisten 21 delegados obreros representantes de distintas secciones y 40 hombres a título individual elegidos y simpatizantes de Marx. En una maniobra oscura y traicionare y cuando ya un tercio de los representantes se habían marchado, se vota la expulsión de Bakunin, a modo de tribunal a puerta cerrada.
Elegancia y estilo para todo el proletariado
De todas maneras el botón de Marx nos hizo un favor y hoy recordamos con gran alegría este hecho. 

Desde La Kommissione sulla memoria storica G. Bartali, recomendamos(*) la lectura de "La Internacional y Carlos Marx"  texto fue escrito cuando el enfrentamiento decisivo entre las facciones autoritarias y antiautoritarias de la Internacional había alcanzado su punto culminante con la expulsión de Bakunin y Guillaume durante el célebre Congreso de la Haya en 1872. 

Del cual citamos lo siguiente:

"El señor Marx no cree en dios, pero cree profundamente en sí mismo. Tiene el corazón, no lleno de amor, sino de rencor. Tiene muy poca benevolencia para con los hombres y se pone tan furioso e infinitamente más rencoroso que Mazzini (**) cuando alguien se anima a cuestionar la omnisciencia de la divinidad que él adora, es decir, el mismo señor Marx".
M. Bakunin

*Texto disponible en Internet, lo reproducimos debido a su extensión
** Mazzini era un facho italiano recalcitrante

Kommissione sulla memoria storica G. Bartali

domingo, 30 de julio de 2017

Sergio Tormen Méndez

Mucho se nos pregunta y hasta se nos cuestiona de ¿Qué porque marchamos por los desaparecidos?¿Qué tenemos que ver con ellos/as? que no hubo ciclistas refractarios desaparecidos.... 

Nuestra respuesta a estas interrogantes y comentarios de la típica clase media del "no te metas" es que marchamos porque somos anarcaciclistas y no nos importa si hubo o no hubo compañeras/os del pedal entre los desaparecidos, aunque si los hubo y muchos/as.

Hoy mantenemos viva la llama de Sergio Tormen Méndez, hermano mayor de una familia de ciclista, que a los 25 años ya era campeón nacional en persecución por equipos en 1972 y en 50 kilómetros en 1973. Destacó también en competencias en ruta, especialmente como escalador, obteniendo el 2° lugar en la temida ascensión a Farellones el año 1971 y realizando una osada escapada en la segunda etapa del recordado y polémico “Cruce de Los Andes” de 1974, pero debió abandonar después de sufrir un grave accidente.

          

Por sus meritorias actuaciones, fue seleccionado nacional en los panamericanos de 1971 y en años posteriores. Su entrenador fue Andrés Moraga, que en su época de ciclista obtuvo 15 títulos nacionales de pista entre los años 1955 y 1961. Pero el futuro de uno de los mejores exponentes del ciclismo local quedaría truncado el 20 de julio de 1974, cuando 3 agentes de la DINA, lo detienen y lo hacen desaparecer. La detención se hizo en el taller de bicicletas de los Tormen Méndez, ubicado en calle San Dionisio 2554, comuna de San Miguel. Hasta ahí llegaron los agentes a las 11 de la mañana, arrestando a Luis Julio Guajardo Zamorano, ciclista internacional y dirigente del MIR, quien luego de ser introducido con la vista vendada a un vehículo, fue trasladado a un recinto clandestino de tortura. Cerca de la una y media de la tarde, los agentes de la DINA vuelven al taller, esta vez detienen a Sergio y a su hermano Peter de 14 años de edad. A las 9 de la noche del mismo día, es detenido Juan Andrés Moraga Gutiérrez, entrenador de la Selección Nacional de Ciclismo, que vivía en la casa contigua al taller.

                                      

Peter Tormen Méndez y Juan Moraga , tras permanecer dos días en el centro clandestino de reclusión de Londres 38, fueron sacados con la vista vendada y dejados en libertad en Avenida Matta con calle San Diego. De Sergio Tormen Méndez y Luis Guajardo, permanecen como Detenidos Desaparecidos hasta hoy.

Sergio Tormen Méndez, al igual que Luis Guajardo, quedaron en poder de la DINA y la suerte que corrieron en manos de ese organismo de seguridad del régimen militar aún se desconoce, pese a que la familia puso en conocimiento de los Tribunales indesmentibles evidencias sobre la detención de la víctima y su reclusión en el centro de detención y tortura de Londres 38.

Apéndice:  La fuga refractaria

El 30 de Noviembre de 1987 en el Parque O’Higgins terminaba la vuelta a Chile periodistas, gráficos y camarógrafos rodeando al gregario consagrado campeón en un equipo de grandes figuras como Roberto Muñoz y Fernando ‘Lobo’ Vera. Peter Tormen (en la bicicleta que perteneció a Sergio), se convertía en el segundo chileno en ganar la prueba internacional. TVN transmitía en directo. ¿A quién le dedica el triunfo? le preguntan. ‘A mi hermano detenido-desaparecido’, alcanza a responder antes de que la pantalla se fuera a negro. Por esta heroica acción Peter cerveza cristal cuyos gerentes eran militares retiraron su sponsoreo finalmente peter los mando a la mierda a todos y hoy tiene un taller de cilcomecánica en la ciudad de Santiago.



No olvidamos
Ni perdonamos
Compañeros y compañeras desasparecidas
Presentes ahora y siempre


Kommissione sulla memoria storica G. Bartali
Violeta Palta

sábado, 7 de enero de 2017

Semana trágica de Enero 1919

"...El Martes 7 de enero de 1919 efectivos del cuerpo de Bomberos y personal de la comisaría 34ª ocuparon posiciones estratégicas en la escuela “La Banderita” y en la fábrica textil de Alfredo Bozalla.

En Amancio Alcorta y Pepirí, a las tres de la tarde, un piquete huelguista de la casa Vasena, interceptó una vez más –como lo venía haciendo desde el 2 de diciembre– a una chata conducida por rompehuelgas que, con custodia policial, había salido desde un depósito, con destino a los talleres de Cochabamba y La Rioja.



Apenas comenzaron los incidentes bomberos, policías y carneros comenzaron a hacer un nutrido fuego de fusiles, revólveres y carabinas, acribillando a las viviendas obreras y los pequeños comercios que tenían frente a sí.

Hacia las cinco y media de la tarde, cuando cesaron las últimas descargas, los vecinos se encontraron con un cuadro dantesco: toda la cuadra de Alcorta al 3400 –donde estaba el local de la Sociedad de Resistencia Metalúrgicos Unidos – estaba literalmente acribillada a balazos.
Mientras las ambulancias de la Asistencia Pública trasladaban decenas de heridos de bala a los hospitales, quedaban en la calle los cadáveres de Toribio Barrios, Santiago Gómez y una tercera víctima no identificada y, en el patio de su casa, el de Juan Fiorini. La conmoción por esta masacre se extendió velozmente a la ciudad. La FORA del V Congreso, de orientación comunista anárquica, declaró formalmente la huelga general a partir de las 12 del mediodía del 9 de enero –día fijado para el entierro de los caídos– y convocó a las sociedades obreras del interior del país a permanecer en contacto. 

De esta manera, aquel bochornoso día 7, comenzó en la Argentina la insurrección más cruenta y prolongada en la historia del movimiento obrero local: la Semana Trágica de enero de 1919..."

Se cumple un nuevo aniversario de la Semana Trágica la SCR invita a los compañeros/as a acto homenaje en la FLA Anchoris y Finochieto, Barracas.


También invitamos a leer el siguiente libro 

"Días rojos, verano negro : Enero de 1919, la semana trágica de Buenos Aires" disponible en PDF

https://docs.google.com/file/d/0B14Synwe1mHzNXc0NXpXSXJ5alk/edit

Y por último ver este bloque de Letras al Margen, un gran programa de TV transmitido por Antena Negra y realizado por gente hermosa.



Kommissione sulla memoria storica G. Bartali

Pd: Y vos Perón....¿que estabas haciendo un 9 de enero de 1919?¿eh? (La respuesta en el libro / PDF).

El Descamisado - diario anarquista

Un 6 de enero pero de 1879 es publicado en la ciudad de Buenos Aires el primer periódico anarquista que se tenga constancia en Argentina. Si primer número fue secuestrado por la policía. Y aunque de duración efímera (solo se edito un segundo número) sentó las bases para la publicación de centenares de diarios, suplementos, pasquines, panfletos de la idea.


“Cuando el pueblo, agotados los medios pacíficos de defensa, ha recurrido a la lucha armada, ha conquistado la victoria y ha demostrado a sus opresores que es imposible contenerle y dominarle (...) ¡Atrás lo eternos enemigos de la luz! ¡Rómpanse las tinieblas de la ignorancia y con plena conciencia del derecho conquistaremos el uso de todo lo que la naturaleza nos concede y de lo cual la sociedad no puede privarnos!”

Kommissione sulla memoria storica G. Bartali

jueves, 15 de diciembre de 2016

Efeméride Malatestiana

En un día como hoy pero de 1853 nace en Italia nuestro querido Errico Malatesta, quien fuera uno de los más importantes teóricos y practicantes del anarquismo de su tiempo. 

"Nunca seré policia de provincia ni de capital"

La Sociedad Ciclista Refractaria lo recuerda con cariño e invita a los compañeros y compañeras a leer, debatir y compartir sus libros y artículos. 

Y aquí dos interesantes libritos alegóricos para descargar: 

"Páginas de lucha cotidiana"

http://www.eleuterio.grupogomezrojas.org/paginas-de-lucha-cotidiana/

"Malatesta. Pensamiento y acción revolucionarios"

https://docs.google.com/file/d/0B14Synwe1mHzU0tlWkZLNV9SVDA/edit

¡Viva Malatesta!
¡Viva el anarcocomunismo!


Kommissione sulla memoria storica G. Bartali


Pd: Invitamos, también a los compañeros panaderos a recordarlo (¡Dejen esta estupidez facistaperonista!). Si no fuera por Ettore Mattei y él no hubiera existido el primer sindicato de panaderos de argentina: "La Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos" fundada el 18 de julio de 1887 cuyos miembros fueron quienes renombraron las facturas con nombres que hacen burla a temáticas religiosas y militares. Entre las denominaciones creadas por los panaderos anarquistas figuran los sacramentos, bolas de fraile, cañoncitos, bombas y vigilantes.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Efeméride Kropotkiniana



En un día como hoy, pero de 1842 nace en la ciudad de Moscú Piotr Alekséyevich Kropotkin - Пётр Алексеевич Кропоткин, conocido en español también como Pedro Kropotkin. Recordado como un gran geógrafo y naturalista. Es también considerado como uno de los principales teóricos del movimiento anarquista, dentro del cual fue uno de los fundadores del anarcocomunismo. 

La Sociedad Ciclista Refractaria lo recuerda e invita a los compañeros y compañeras a leer, debatir y compartir sus libros, artículos y mapas. 

¡Viva Kropotkin!
¡Viva el anarcocomunismo!


Kommissione sulla memoria storica G. Bartali

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Nihilismo

Desde la Kommissione sulla memoria storica G. Bartali, nos parece interesante compartir con los/as compañeros/as este interesante texto de Piotr Kropotkin sobre el Nihilismo.


Un movimiento formidable se iba desarrollando al mismo tiempo entre la parte más ilustrada de la juventud rusa.

La servidumbre estaba abolida; pero una extensa red de hábitos y costumbres de esclavitud doméstica, de completo desprecio de la individualidad humana, de despotismo por parte de los padres y de sumisión hipócrita por el de las esposas, hijos e hijas, se había desarrollado durante los doscientos cincuenta años que duró. En toda Europa, al principio del siglo XIX, dominaba un gran despotismo doméstico; de ello dan buen testimonio las obras de Thackeray y Dickens; pero en ninguna otra parte alcanzó tan extraordinario desarrollo como en Rusia. Toda la vida rusa, en la familia, en las relaciones entre jefes y subordinados, oficiales y soldados, y patronos y obreros, lleva impreso su sello. Todo un mundo de costumbres y modos de pensar, de preocupaciones y falta de valor moral y de hábitos creados al calor de una lánguida existencia, había tomado cuerpo a su sombra. Hasta los hombres mejores de la época pagaban un gran tributo a estos productos del periodo de servidumbre.

A la ley no le era dado intervenir en tales cosas. Sólo un vigoroso movimiento social que atacara las raíces mismas del mal hubiera podido reformar los hábitos y costumbres de la vida corriente, y en Rusia esta acción, esta rebeldía del individuo, tomó un carácter más enérgico, y se hizo más radical en sus aspiraciones que en ninguna otra parte de Europa o América. Nihilismo fue el nombre que Turguéniev le dio en su novela, que hará época en la Historia, titulada Padres e Hijos.

Este movimiento ha sido mal comprendido en la Europa occidental; la prensa, por ejemplo, lo confunde continuamente con el terrorismo. La agitación revolucionaria que estalló en Rusia hacia el fin del reinado de Alejandro II, y que terminó en su trágica muerte, es descrita constantemente como nihilismo, lo cual es, sin embargo, una equivocación. Confundir nihilismo con terrorismo, es tan erróneo como tomar un movimiento filosófico, como el estoico o el positivista, por uno político, como, por ejemplo, el republicano. El terrorismo vino a la existencia traído por ciertas condiciones especiales de la lucha política, en un momento histórico determinado; ha vivido y ha muerto; puede renacer y volver a morir. Pero el nihilismo ha marcado su huella en la vida entera de la parte más inteligente de la sociedad rusa, y no es posible que ésta se borre en muchos años. Es el nihilismo, desprovisto de su aspecto más violento -cosa imposible de evitar en todo nuevo movimiento de esta índole, lo que da ahora a la vida de una gran parte de la clase más ilustrada de Rusia, un cierto carácter peculiar que nosotros, los rusos, sentimos no encontrar en la de igual índole que habita el occidente europeo; él es también, en sus varias manifestaciones, lo que da a muchos de nuestros escritores esa notable sinceridad y esa costumbre de pensar en alta voz que sorprende a los lectores de aquella parte de nuestro continente.

Ante todo, el nihilista declaró la guerra a lo que puede considerarse como las mentiras convencionales de la humanidad civilizada. Una sinceridad absoluta era su rasgo distintivo, y en nombre de ella, renunciaba, y pedía a los demás que lo hicieran también, a esas supersticiones, prejuicios, hábitos y costumbres que su criterio no lograra justificar. El se negaba a inclinarse ante toda autoridad que no fuera la de la razón, y en el análisis de cada institución o hábito social, se rebelaba contra toda clase de sofismas, más o menos enmascarados.

El nihilista rompió, como es natural, con las supersticiones de sus padres, siendo en concepciones filosóficas un positivista, un ateo, un evolucionista spenceriano del materialismo científico; y aun cuando jamás atacaba la sencilla y sincera creencia religiosa, que es una necesidad psicológica de sentir, luchó abiertamente contra la hipocresía, que conduce a las gentes a cubrirse con la máscara de una religión de la que repetidamente se desprenden como de un lastre inútil.

La vida de la sociedad civilizada está llena de pequeñas mentiras convencionales. Personas que se odian mutuamente, al encontrarse en la calle cambian una falsa sonrisa, en tanto que el nihilista sólo demuestra su satisfacción al encontrar a alguien digno de aprecio. Todas estas formas de cumplidos superficiales, que no son más que mera hipocresía, le eran igualmente repulsivas, mostrando cierta aspereza exterior como protesta contra la exagerada cortesía de sus mayores. Los había visto hablar apasionadamente como idealistas sentimentales, y al mismo tiempo conducirse como verdaderos bárbaros con sus esposas, sus hijos y sus siervos; y se declaró en rebeldía contra esa clase de sensiblería que, después de todo, se acomodaba tan fácilmente a las condiciones puramente ideales de la vida rusa. El arte se hallaba envuelto en la misma negación niveladora. Un hablar continuo sobre la hermosura, lo ideal, el arte por el arte, estética y otras cosas por el estilo, de que tanto se hacia gala -mientras que todo objeto artístico se compraba con dinero extraído de los hambrientos agricultores o de los esquilmados obreros, y el llamado culto a la belleza no era sino un antifaz para encubrir la más vulgar disolución-, le inspiraban un gran desprecio, y la critica del arte que Tolstoi, uno de los más grandes artistas del siglo, ha formulado ahora con tanta energía, el nihilista la expresaba en esta terminante afirmación: Un par de botas tiene más importancia que todas vuestras madonnas y todas vuestras disquisiciones sobre Shakespeare. El matrimonio sin amor, la familiaridad sin el afecto, eran igualmente repudiados. La joven nihilista, obligada por sus padres a ser un autómata en una casa de muñecas, y a contraer un enlace de conveniencia, prefería abandonar su hogar y sus trajes de seda, ponerse un vestido de lana negro de la clase más inferior, cortarse el cabello e ir a un instituto, dispuesta a ganar allí su independencia personal. La mujer que había visto que su casamiento no tenía ya el carácter de tal, que ni el amor ni la amistad servían de vinculo a los que legalmente eran considerados como esposos, optaba por romper un lazo que no conservaba ninguno de sus rasgos esenciales. De acuerdo, pues, con estas ideas, se iba frecuentemente con sus hijos a arrostrar la miseria, prefiriendo la pobreza y la soledad a una vida que, bajo condiciones convencionales, hubiera sido una negación completa de sí misma.

El nihilista llevaba su amor a la sinceridad hasta los detalles más minuciosos de la vida corriente, descartando las formas convencionales del lenguaje de sociedad y expresando sus opiniones de un modo claro y preciso, no desprovisto de cierta determinada afectación de rudeza externa.

En lrkutsk acostumbrábamos a frecuentar los bailes semanales que se daban en uno de los casinos. Durante algún tiempo fui concurrente a estas soirées; pero después, teniendo que trabajar, me vi obligado a abandonarlas. Una noche, cuando hacía varias semanas que yo no aparecía por allí, una de las señoras preguntó a un joven amigo mío por qué no asistía yo a sus reuniones: Ahora sale a caballo cuando quiere hacer ejercicio, fue la poco atenta contestación que dio aquél. Pero podría venir y pasar un par de horas con nosotras, aunque no bailase, se aventuró a decir otra de ellas. A lo que replicó mi amigo nihilista: ¿Qué había de hacer aquí, hablar con vosotras de modas y adornos? Ya está cansado de tales simplezas. Pero él va a ver algunas veces a Fulanita, observó tímidamente una de las jóvenes presentes. Si, pero es una muchacha estudiosa -respondió bruscamente él-, y le ayuda a repasar el alemán. Debo agregar que esta manera, indudablemente poco cortés, de conducirse, dio su resultado, porque muchas de las jóvenes de Irkutsk empezaron a acosarnos a mi hermano, a mi amigo y a mi, con preguntas respecto de lo que les aconsejaríamos nosotros que leyeran o estudiaran.

Con la misma franqueza hablaba el nihilista a sus relaciones, diciéndoles que toda su charla compasiva respecto a los pobres, era pura hipocresía, viviendo ellos, como lo hacían, del mal retribuido trabajo de esa misma gente cuya suero te aparentaban lamentar, sentados amigable y cómodamente en sus dorados y lujosos salones. Y con la misma desenvoltura declaraba al alto funcionario que, endiosado en su pomposo cargo, la situación del pueblo le importaba un pito, y que él, como todos los empleados, no era más que un ladrón; y otras verdades de igual calibre.

Con cierta austeridad, reprendía a la mujer que sólo se ocupaba de cosas frívolas, haciendo gala de sus distinguidas maneras y elegantes vestidos, diciendo, sin rodeos, a una joven hermosa: ¿Cómo no os da vergüenza de hablar tales tonterías y de llevar esa trenza de pelo postizo? En la mujer deseaba encontrar una compañera, una personalidad humana -no una muñeca o una esclava de harem-, negándose en absoluto a tomar parte en esos pequeños actos de cortesía que los hombres tanto prodigan a las que luego se complacen en considerar como el sexo débil. Cuando entraba una señora en una habitación, no saltaba el nihilista de su asiento para ofrecérselo, a menos que no pareciera cansada y no hubiera otro desocupado, tratándola como lo haría con un compañero de su mismo sexo; pero si una dama -aun cuando jamás la hubiera conocido- manifestara deseos de aprender algo que ignoraba y que él sabía, iría todas las noches de un extremo a otro de la más populosa ciudad para servirla. El joven que se negaba a moverse para ofrecer una taza de té a una dama, cedía a menudo a la muchacha que llegaba a Moscú o a Petersburgo con deseos de estudiar la única lección que tenía y que le daba el pan cotidiano, diciendo sencillamente: Para un hombre es mucho más fácil que para una mujer. Mi ofrecimiento no es caballeresco, es motivado simplemente por un sentido de igualdad.

Dos grandes novelistas rusos, Turguéniev y Goncharov, han intentado presentar este nuevo tipo en sus novelas; pero el segundo, en Precipicio, tomando como tal uno, Mark Volojov, que, aunque verdadero, no se hallaba dentro de la generalidad de la clase, hizo una caricatura del nihilista, en tanto que el primero, demasiado buen artista y lleno de admiración por el carácter que se proponía describir, para incurrir en tal defecto, no logró, sin embargo, dejarnos satisfechos con su nihilista Bazarov. Lo encontramos muy poco cariñoso, en particular en sus relaciones con sus ancianos padres, y sobre todo le reprochamos el aparentar el olvido de sus deberes de ciudadano. La juventud rusa no podía quedar satisfecha con la actitud puramente negativa del héroe de Turguéniev. El nihilismo, con su afirmación de los derechos del individuo y su condenación de toda hipocresía, no era más que un primer paso hacia un tipo más elevado de hombres y mujeres que, siendo igualmente libres, viven para hacer progresar una gran causa. Los nihilistas de Chernishévski, según se representan en su novela, menos ideal que las mencionadas, ¿Qué ha de hacerse? se acercaban más a la verdad.

¡Qué amargo es el pan que amasan los esclavos! -había dicho nuestro poeta Nekrasov; y la nueva generación se negaba ahora a comer ese pan y disfrutar de las riquezas que habían sido acumuladas en las casas de sus padres por medio del trabajo servil, ya fueran los trabajadores verdaderos siervos, o esclavos del presente estado industrial.

Toda Rusia leyó con asombro en la acusación presentada ante el tribunal contra Karakozov y sus amigos, que estos jóvenes, dueños de considerables fortunas, solían vivir tres o cuatro en la misma habitación, no gastando más que diez rublos cada uno al mes para atender a todas las necesidades, y dando al mismo tiempo cuanto poseían para la fundación de sociedades cooperativas, talleres cooperativos también (donde ellos mismos trabajaban) y otras obras análogas. Cinco años después, millares y millares de la juventud rusa -la flor de la misma- seguían ese ejemplo. Su lema era: ¡Vnaród! (Vayamos al pueblo, unámonos a él). Durante los años comprendidos entre el 60 y el 65, en casi todas las casas de las familias ricas se sostenía una lucha encarnizada entre los padres, empeñados en mantener las viejas tradiciones, y los hijos e hijas que defendían su derecho a disponer de su existencia según sus ideales. Los jóvenes abandonaban el servicio militar, las casas de comercio, las tiendas, y afluían a las ciudades universitarias; las muchachas, criadas en el seno de las familias más aristocráticas, corrían sin recursos a San Petersburgo, Moscú y Kiev, ávidas de aprender una profesión que las librara del yugo doméstico, y tal vez algún día también del posible de un esposo, lo que muchas de ellas consiguieron después de duros y asiduos trabajos. Procurando ahora hacer participe al pueblo de los conocimientos que las emanciparon, en lugar de utilizarlos sólo en provecho propio.

En cada población rusa, en cada barrio de San Petersburgo, se formaron pequeños grupos para el mejoramiento y educación mutua; las obras de los filósofos, los trabajos de los economistas, las investigaciones históricas de la nueva escuela de la historia rusa, eran leídas detenidamente en aquellos círculos, siendo seguida la lectura de discusiones interminables. El objeto de todo aquel batallar no era otro que el de resolver el gran problema que se levantaba ante su vista. ¿De qué modo podrían ser útiles a las masas? llegando gradualmente a la conclusión de que el único medio de conseguirlo era vivir entre el pueblo y participar de su suerte. Los jóvenes fueron a los pueblos como médicos, practicantes, maestros y memorialistas, y aun como agricultores, herreros, leñadores y otras ocupaciones similares, procurando vivir allí en estrecho contacto con los campesinos; ellas, después de haberse examinado de maestras, aprendían el oficio de matronas y se iban a centenares a los pueblos, dedicándose por completo a la parte más pobre de sus habitantes.

Estos muchachos y muchachas no llevaban en su mente ningún ideal de reconstrucción social ni pensaban en la revolución; sólo se preocupaban de enseñar a la masa de los campesinos a leer, e instruirla sobre otros particulares, prestarle asistencia médica y ayudarla por todos los medios posibles a salir de su obscuridad y miseria, aprendiendo al mismo tiempo cuáles eran los ideales populares respecto de una vida social mejor.

Al volver de Suiza hallé este movimiento en todo su apogeo.

Piotr Kropotkin

domingo, 6 de diciembre de 2015

Perón, Pinochet y los/as Anarcociclistas


Podríamos hacer una analogía con la película “El bueno, el malo y el feo”. Pero sería erróneo porque ya de entrada tenemos dos malos y feos sentados en un sofá.

Sucedió durante la década del 70 del siglo pasado donde se encontraron en la quinta presidencial de Olivos Pinochet y Perón quienes estaban muy preocupados por las hordas rojas, negras, violetas y negras, las masas trabajadoras, los sindicatos, el pisco y demás cuestiones que afectaban al mundo y en particular el quehacer América Latina. 

Los militares comenzaron muy temprano su reunión y sin mucho preámbulo comenzaron a intercambiar ideas sobre cómo sofocar al movimiento trabajador pero haciendo creer a las masas que estaba todo bien y que era para mejor, como intervenir los sindicatos para que sean obsecuentes al gobierno y que además los trabajadores los aplaudan, etc. 

En momento surgió el tema del anarcociclismo, el cual genero un profundo silencio, hasta que de golpe Perón exclamo “No te preocupes Augusto, tengo un plan para terminar con la chusma anarcociclista”. 

Perón había recordado una idea que tuvo Evita en un burdo intento de idiotizar a lo/as ciclistas. Ver: http://refractarix.blogspot.com.ar/2014/06/peronismo_25.html también recordó que él tuvo un equipo ciclista que si bien fue un fracaso rotundo él creía que con más dinero podría resultar muy conveniente a la hora de terminar con la peste del anarcociclismo

Un fracaso a pedal: El equipo "Perón - Evita".
El plan –según le comento Perón a Pinochet- se trataba de una intervención total y masiva de todas las agrupaciones, carreras y eventos ciclísticos por parte de ciclistas comprados los cuales deberán hacer todo el trabajo socio. Estos tendrán todos los medios necesarios: Material literario acerca del peronismo, globos amarillos, dinero, planes, banderitas, banderines, peluches y también dinero en efectivo. Pinochet estaba chocho al escuchar al primer trabajador ¡el plan era perfecto!

Y era perfecto salvo de que el anarcociclismo local sabia de su plan desde el primer momento* y tomo todos los recaudos necesarios para contra restar ese plan. Gracias a estas medidas fueron pocos los ciclistas que aceptaron los billetes de Perón y fueron condenados al ostracismo total por las masas ciclísticas. El macabro plan del General había fallado…

Días después, al enterarse pinocho del fracaso del plan cerro su puño y golpeo una mesa de la moneda. Su rabia y berrinche se escucharon por todos los salones del palacio.



*¿Cómo lo sabíamos?…pues esa es otra historia


Kommissione sulla memoria storica G. Bartali

domingo, 20 de septiembre de 2015

Huelga Bike - La fuerza de trabajo es rebelde

A poco más de 8 años la SCR recuerda a l@s 135 trabajador@s de la fabrica de bicicletas "Bike Systems" de Nordhausen Alemania quienes luego del cierre de la fabrica se ogranizaron para okuparla y seguir producionedo bicicletas...libres...




Kommissione sulla memoria storica G. Bartali


Pd: Si bien se pueden observar el uso de crapodinas, esto, transcurrió antes del III congreso internacional del bolitas libres, http://refractarix.blogspot.com.ar/2012/11/iii-congreso-internacional-de-bolitas.html por lo tanto quedan eximid@s de sanciones revolucionarias.

domingo, 8 de marzo de 2015

l'eterno secondo


Gaetano Belloni 1892 - 1980

Kommissione sulla memoria storica G. Bartali

P.S. Non gli piaceva il mini velodromo

viernes, 24 de octubre de 2014

Fanni Kaplán


Fanni Kaplán fue la mujer que asestó tres disparos a Lenin, en la noche del 30 de agosto de 1918, cuyas balas quedaron alojadas dentro del cuerpo del dirigente y contribuyeron a los infartos que posteriormente le conducirían a la muerte en 1924. Un asesinato que duró seis años.

Activista anarquista y feminista, Kaplán queda presa en 1906 tras un fallido atentado al gobernador de Kiev y es condenada de por vida en la prisión de Máltsev, Siberia. Aprovecha la cárcel para formarse políticamente mientras crea una estrecha relación con un grupo de reclusas con las que mantendrá una relación de amor y militancia cuyos límites son simplemente ellas mismas y que durará hasta el final de sus vidas. Las condiciones de la cárcel la hacen enfermar de ceguera y, salvando un intento de suicidio gracias a sus compañeras, aprende a leer en braille y a valerse por si misma adoptando todo tipo de herramientas, hasta que consigue, en 1912, un tratamiento en la prisión de Akatúy que le devolvería la capacidad de visión.

Este grupo de presas fue liberado durante la Revolución de Febrero y parten a Crimea donde continuaron con el terrorismo político y la autoformación en materias que iban creando ellas mismas a través de la vida como práctica subversiva.

En 1918 el panorama es el siguiente: se ha disuelto la asamblea constituyente dominada por los socialistas revolucionarios en favor de los soviets, se ha pactado la paz con los alemanes y la guerra civil asola el país. Kaplán reconoce a Lenin como traidor y decide acabar con él.




Tras el tiroteo a Lenina, Fanni Kaplán declara y confiesa:

“Mi nombre es Fanya Kaplán. Hoy disparé a Lenin. Lo hice con mis propios medios. No diré quién me proporcionó la pistola. No daré ningún detalle. Tomé la decisión de matar a Lenin hace ya mucho tiempo. Lo considero un traidor a la Revolución. Estuve exiliada en Akatúy por participar en el intento de asesinato de un funcionario zarista en Kiev. Permanecí once años en régimen de trabajos forzados. Tras la Revolución fui liberada. Aprobé la Asamblea Constituyente y sigo apoyándola”

Dos días después del atentado, Lenin dicta que “Es necesario, secretamente y urgentemente preparar el terror” y se declara el llamado Terror Rojo por primera vez. Bajo el pretexto de acabar con los representantes de las clases derrocadas, 800 personas fueron fusiladas sin juicio alguno y entorno a 6.000 encarceladas, considerad@s como enemig@s de la revolución.

La mujer que fuera bautizada como Feiga, en hebreo significa “pájaro”, ha sido difuminada por la historia como feminista, anarquista y militante. Y como desestabilizadora del régimen que consideraba injusto y contra el que luchó hasta las últimas consecuencias.


Komisión por la memoria histórica G. Bartali